El estrés puede influir en la elección de nuestra comida

tambien influye en nuestra elecion de nuestra comida

El estrés es la respuesta que emite el cuerpo ante estímulos percibidos como amenazantes, la adrenalina y el cortisol son las hormonas responsables de los efectos corporales que genera el estrés.

El organismo nos prepara para luchar o huir mediante la secreción de dos hormonas que segregan las glándulas suprarrenales: adrenalina y cortisol, la adrenalina, da lugar a una serie de reacciones encaminadas a facilitar una acción física y mental rápida y eficaz, entre otras:

  • Vasoconstricción. Aumenta la tensión (excepto en corazón y pulmones)
  • Aumento del volumen de sangre en los músculos y el cerebro (órganos necesarios para la acción) y disminución en la piel y órganos digestivos, cuyas funciones no son necesarias en ese momento.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Liberación de la glucosa energía almacenada en el hígado en forma de glucógeno.
  • Movilización de sales minerales de su reserva natural para mantener su concentración en sangre.

En el estrés mantenido se incrementa la secreción de otra hormona suprarrenal, el cortisol, que tiene efectos:

  • Reduce la eficacia del sistema inmunitario
  • Disminuye de la producción de inmunoglobulinas A
  • Inhibe el metabolismo y especialización de los ácidos grasos, necesarios para el funcionamiento del cerebro y los moduladores inmunitarios
  • Afecta negativamente a la flora intestinal y el aparato digestivo
  • Moviliza las sales minerales de los huesos 1

La conducta alimentaria problemática puede dividirse en tres categorías:

  • La externa, que es cuando una persona come porque tiene alimentos al frente de ella
  • La restringida, que se da, por ejemplo, en niños que vienen de familias que les restringen la comida pero cuando sus papás no están comen mucho
  • La emocional, que es cuando una persona come para regular sus emociones. 2

¿Qué relación hay entre el estrés y la conducta alimentaria?

Existe una asociación entre estrés y conducta alimentaria, la tensión prolongada conduce según ciertos estudios, a reducir la ingesta de alimentos sanos como las frutas y las verduras, en favor de otros más calóricos y menos recomendables, incluso esta situación emocional, aumenta la tendencia a no desayunar.

Muchas veces comemos no porque tenemos hambre, sino porque nos encontramos en estado de estrés emocional, ayuno prolongado, alteración del sueño, ingesta cargada de cafeína y el cerebro reacciona como si estuviéramos ante una amenaza física, aumenta la adrenalina y nos encontramos con un exceso de hormonas, entre los cuales está el cortisol, que es culpable de nuestra sensación de hambre y de la energía conservada bajo forma de grasa, en esta situación la persona estresada come alimentos que abundan de azúcares, sal y grasa, porque son los que estimulan el cerebro para producir hormonas del placer.

Cuando el organismo produce cortisol en grandes cantidades, la producción de la testosterona importante para la formación de la masa muscular disminuye, con el tiempo esto conlleva a la disminución de la masa muscular, de modo que por más que la persona entrene, no quemara calorías suficientes, el cortisol también es culpable del almacenamiento de grasa visceral alrededor de los órganos vitales, este tipo de grasa es muy peligrosa, ya que desprende ácidos grasos en la sangre que aumenta el colesterol y la insulina y puede causar problemas cardíacos y diabetes.

Sin embargo cuando el estrés es ocasional, se producen respuestas psíquicas y fisiológicas que llevan a reducir la ingesta de alimentos, sin embargo, cuando la situación de estrés se prolonga, la tendencia es la contraria y pueden darse casos de sobrealimentación, la razón podría estar en que ciertos alimentos dulces y cremosos ayudan a aumentar la producción interna de endorfinas y otras sustancias similares con las que el organismo intenta combatir el estrés.

Otro efecto negativo del estrés puede darse en personas que siguen una dieta estricta ya que esto les llega a provocar cierto grado de tensión, por el esfuerzo que supone imponerse ciertas restricciones, si en esa situación surge un estrés adicional, proveniente de otro campo diferente (laboral o emocional) el nivel global de estrés se puede hacer excesivo y esto puede ocasionar que la persona busque el consumo de alimentos muy calóricos, para reducirlo es recomendable buscar alguna forma de relajarse, como realizar alguna actividad física o recreativa como leer, tejer, dibujar, bailar, caminar, etc. 3

 

 

 

Referencias

1 http://www.holistika.net/nutricion/articulos/estres_y_cansancio_puede_contribuir_la_dieta.asp

2 http://www.udd.cl/noticias/2014/10/23/investigador-dicto-charla-sobre-conducta-alimentaria-y-estres-2/

3 http://acubio.com.mx/los-efectos-del-estres-en-la-alimentacion/

 

 

Jessica
Asistente
Alfonso Martínez
Naturista y fitoterapeuta

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